
Hay situaciones que se dicen fácil, hay otras que cuesta un poco más... un... te quiero... te amo... y más difícil es la práctica...








Si esas palabras son conmigo, o por mis escritos, SÍ, acepto que me subrayes, que vayas delineando, con la punta de tus dedos, cada parte de mi cuerpo, lleno letras que están prestas a formar palabras sólo para ti… ¿dónde las quieres depositadas? ¿En tu cuello, en el cuenco de tu oreja, alrededor de tu ombligo? ¿O en ese camino que lleva a lugares y sensaciones mágicas, que hacen el alma y cuerpo sean uno solo y tiemblen, vibren, se estremezcan de pasión? Ven y delinéame, que hay miles de frases para ti.

Se me hace tan difícil entender la manera que tienes de comunicarte conmigo aunque, viéndolo bien, no tengo por qué tener la certeza de que lo haces, sólo pones frases que te ofrecen otros… De igual manera hay días, hay momentos, que pareciera que respondes con exactitud y amor hacia cada uno de los textos que te obsequio…
También, muy a pesar de esto, en mi pecho suena una voz que me dice que sí, que estás ahí, escondida, como un ratoncito asustado, viendo lo que escribo que, de alguna manera, es decirte lo que hago y lo que siento…
Ojalá llegues a este lugar, ojalá descubras que, tras cada coma, tras punto, hay besos y caricias, que esta comunicación epistolar llegue a alguna parte de tu alma, que una que otra frase toque tu corazón y que pueda ser todo como aquellos días, porque la verdad, yo no entiendo y entonces la tristeza invade mi ser…
no sé si lo que quieres es leerme, no sé si qué sientes con cada palabra, cuando tus ojos se deslizan por mis frases... quizá éste es un mejor lugar para dejarte mensajes, si lo que quieres es algo como una relación epistolar... no sé qué te impide disfrutar de algo real... no sé si de verdad respondes con esas frases a lo que pongo para ti...