martes, 24 de mayo de 2011


¿Y si vienes y te dejas vestir de una piel que tiembla nada más de escribir tu nombre en silencio, en la mente, en mis labios, en la almohada que está junto a la mía?
¿Y si te dejas arropar por esa piel que se estremece cuando te dibujas en el pensamiento que, tremendo y espontáneo, desbocado, escribe una historia de caminatas a la orilla de la playa, de ir por senderos olorosos a bosque, con el único propósito de unir dos bocas, cuatro manos, dos cuerpos y hacer un solo ser que brille en la cúspide de la montaña, mientras abajo el mar se bambolea, compite con el cielo por tener el mejor azul y se funden, se confunden, en una línea que no se sabe si mar, si cielo, si eterno e infinito, como el deseo de arroparte con mi piel?
Esa historia se va a seguir contando, va a tener espacios donde tus ojos se puedan posar, descansar, donde tu pecho suspire, aspire hondo y me bañe con la tibieza de un beso.

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